Regreso al videoklub, estupenda novela de Toni (Idiocracia)

Carretera perdida hacia el videoklub



Hace tiempo alguien me contó que en Murcia está una de las siete puertas del infierno. En parte lo comprendí pero pensé que era el delirio de un fan de Slayer, que se había despertado espeso de la siesta, tras ver un maratón de películas de Lucio Fulci. Pasé del tema. Hasta que llegó a mí Regreso al videoklub, la novela de Toni, impulsor del canal de Youtube Idiocracia, donde habla sin pelos en la lengua de todo lo que le interesa. Entonces lo vi claro: en Murcia está una de las siete puertas del infierno.

la bronca callejera y la morralla mediterránea

Regreso al videoklub es una novela punki, faltona, pero no en una versión sofisticada MTV. Quien se acerque a estas páginas inspirado por Green day, The Offspring o Therapy se puede acojonar. Lo que se impone en esta novela es la bronca callejera y la morralla mediterránea. Como si Toni la hubiese escrito escuchando la música fea y cruda de Cicatriz, a la vez con un punto raca raca muy de MCD. El resultado pega como cartón de vino: no puedes parar de leer, y cuando te quieres dar cuenta, pasas una página tras otra al ritmo tupa tutupa con el que Toni escribió.

Regreso al videoklub cuenta la historia de unos cuarentañeros que, como tantos y tantísimos otros, se han quedado congelados en algún momento cercano a la adolescencia. Punkis, contestatarios y nihilistas, sobreviven en subempleos y matan las tardes y las noches en bares y conciertos, sobre todo en el Repúblika, entre cerveza low cost, canutos y rayas. La novela se centra en dos que viven juntos, Melchor, el protagonista, y su escudero Lucas, un tipo acertado, siempre con las palabras adecuadas.

El día menos pensado, Melchor recibe la noticia de que su padre ha muerto. Su hermana, con la que tiene poca relación, le informa de que en el videoklub que regentó, su padre ha escondido, nada menos, 17 millones de euros. Melchor y Lucas enfilarán la carretera desde Murcia hasta el País Vasco para hacerse con ese botín que podría cambiar sus vidas...

Quiero destacar ante todo, el carácter de pasapáginas que tiene Regreso al videoklub. No sé si Toni ha acudido a talleres de narrativa, si ha escrito mucho o poco antes de sentarse con esta novela, lo que me parece evidente es su fortísimo pulso narrativo. Un tío, y de esto no me cabe duda, acostumbrado a ver una y otra vez sus películas favoritas, a diseccionar los puntos de giro, a detectar los cambios de ritmo, ya tiene la soltura necesaria para contar una historia de forma eficaz.

Una historia que, añado, funciona a la perfección porque retrata no solo sus miedos y preocupaciones, sino los de toda una generación, que por diferentes motivos llega tarde a todas partes y para afrontar su madurez tiene que encajar las piezas de un puzle que alguien a mala fe ha desordenado. Y todo esto, pisando el acelerador, a ritmo de road movie loca, Eskorbuto reventando los altavoces.

Que Regreso al videoklub sea la primera historia de muchas. ¡No más punkis muertos!

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Atentamente,

Cinéfilo In Black


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