Entrevista con Manuel Blanco Chivite

Tuve la suerte de reunirme con Manuel Blanco Chivite, periodista y militante cultural, editor del sello independiente El Garaje y profundo conocedor de la novela negra y la literatura popular. Quería conocer su enfoque sobre el mercado editorial, la cultura, su proceso creativo... Este el resultado de nuestra conversación.

Entrevista por Cinéfilo In Black




Siempre se habla de un antes y un después. En la gastronomía, en sociedad, en cultura...

Así es, siempre se habla de un antes y un después, pero no solo de la cultura, sino de cualquier cosa, de la moda, de la tecnología, de los automóviles. La cuestión sería matizar, ¿antes de qué, después de qué? Todo fluye, como suele decirse, incluso suele fluir para repetirse. La repetición es otra característica del antes y el después, aunque la tal repetición ha de entenderse en movimiento. No es difícil descubrir que lo mismo de siempre no es siempre lo mismo; tener en cuenta esto nos puede librar de errores de apreciación y de acción y evitar creernos que lo sabemos todo.

¿Todavía no has leído el último libro de Manolo?
¿Todavía no has leído lo último de Manolo?



¿Eres nostálgico en algún sentido? ¿Te marca alguna época en especial?

No creo ser nostálgico, cada tiempo es cada tiempo, con sus variantes y sus matices. En cuanto tal, hay que vivirlo y conocerlo, en especial para poder cuestionarlo. No se trata tan solo de adaptarse a tales o cuales novedades y modas, sino de vivir en tu tiempo, y tu tiempo sigue siendo el tuyo mientras sigues vivo, y de participar activamente en cada coyuntura, en cada viraje de los acontecimientos sociales, políticos, profesionales.

No colaboras demasiado con grandes grupos editoriales. Diría que eres editor francotirador.


Hoy creo que hay en el mundo editorial, afortunadamente, no pocos francotiradores. La impresión digital, que facilita las pequeñas tiradas e incluso la impresión bajo demanda, así como el contacto directo con el público mediante páginas web, grupos de wassap, redes sociales, presentaciones en librerías alternativas, centros sociales o en algunos bares, propicia la difusión de nuestros materiales, aparte, claro, de la imprescindible distribución comercial tradicional en todas y cada una de las comunidades autónomas.

¿El por qué de esta forma de trabajo? Porque quizás sea una de las pocas formas, al menos en mi caso, de ser dueño de ti mismo, de tus horarios, de tu actividad, de hacer lo que más o menos te da la gana, de tener un pequeño espacio/tiempo propio, de ser más o menos libre o de disfrutar de cierta libertad. Claro que habitualmente, como es mi caso, lo tienes que pagar y lo pagas con la escasez de ingresos, la reducción de las necesidades que no necesitas, y comprobar que algo de verdad hay en aquello de que renunciar al MÁS, MÁS, MÁS perpetuo te hace la vida, precisamente, más cómoda, menos pendiente de tener y tener y hasta ser más selectivo en lo que tienes, como uno se va haciendo más selectivo en lo que escribe y, desde luego, en lo que lee.

¿Qué circunstancias se tienen que dar para que apuestes por un manuscrito?

El tema y la escritura, es decir, el tratamiento del material acumulado, experiencia, observación, vivencias… y el arte literario. Y tener en cuenta que somos una editorial social y políticamente de izquierdas; no de partido, atención, sino de izquierdas, ampliamente considerado el concepto.

En el ocio digital hay accesibilidad a propuestas muy diversas. ¿Eres usuario?

La diversificación del ocio no es de hoy: desde el fútbol o el baloncesto hasta los toros que aún sobreviven, el ajedrez, el parchís, los juegos infantiles callejeros, el ciclismo, los conciertos de música clásica, de cantautores o de rock, las verbenas, las fiestas de los barrios y de los pueblos, etc, etc, las opciones eran muchas y diversas. Lo que hoy ha aumentado exponencialmente es el ocio solitario, ante una pantalla absorbente que te aísla de tu entorno y hasta de la vida misma. Los ocios que te he citado son todos de actividad o de espectáculo colectivo, es decir, social, para disfrutarlos en parejas, en tríos, en grupo, en equipo, con una amistad, con la familia. La pantalla, los juegos de pantalla te aíslan, te hacen manipulable y hasta afectan negativamente al cerebro si dedicas horas y horas al día o lo hace la población escolar infantil. Se han hecho y se seguirán haciendo estudios al respecto que lo están confirmando.

¿Cuáles son tus mejores opciones para el ocio?

La lectura, la lectura variada es, quizás, el ocio mejor empleado. Una afición para disfrutar, para tomarla con calma, con sosiego, para ampliar el horizonte intelectual, los conocimientos y hasta contrastar tus experiencias con las de otras personas. Si a eso le añades las conversaciones, las comparaciones, el intercambio de opiniones y gustos que te propicia la lectura en tu vida social o entre tus amistades, completamos un escenario muy sugerente.

Háblanos de cine y música.

De preferencia me agrada el cine, todo tipo de cine, desde el terror y el thriller hasta el mas sofisticado y profundo o dramático que quieras. Y la música. En cuanto a la música, conforme han ido pasando los años me voy decantando hacia la música clásica, aunque, desde luego, no entiendo de música. Actualmente, tengo la suerte de que mis nietas, en especial la mayor, tocan el piano de manera muy destacada. Ambas preferencias, cine y música, así como la bicicleta han sido siempre mis aficiones favoritas. De chaval, la bicicleta, como a todos los críos del que fuera mi barrio en San Sebastián, era nuestro transporte favorito y ha sido el único deporte que seguía en mi adolescencia y juventud. Ahora, la bicicleta se ha convertido en un instrumento con características ideológicas. Se utiliza para salvar el planeta, según dicen no pocos. Me hace gracia y me sigue gustando la bici, la de pedalear y ejercitar las piernas, no la del señoritismo eléctrico. Y me disculpo por mi retraso, que ahora los avanzados anglosajonizados dicen bike.

¿Cómo es tu proceso creativo al escribir?

Primero es el tema. Me lo sugiere una u otra situación o anécdota histórica que me haya llamado la atención o una concreta observación de un hecho callejero o familiar o referido por cualquier amistad. De inmediato, aparece la nota tomada en esa infinidad de cuadernos que he ido rellenando día a día y continuamente. Los clásicos apuntes que pueden o no derivar en textos acabados, en algún relato o novela o simplemente terminan por desaparecer en la barahúnda de papeles que inundan permanentemente mi casa cuyo destino más tarde o más temprano es la papelera.

Después, la construcción, la estructura, ese paso a paso de autodisciplina y tiempo de dedicación siempre con las interrupciones que las labores de la editorial exigen. Como detalle, señalar que hace años podía escribir en cualquier situación, postura y ambiente: con ruido, en medio de la calle, sobre la marcha del autobús, de noche, de día, de madrugada, rodeado de gente o en soledad, en fin, de cualquier manera. La profesión periodística da para eso y para mucho más. Desde hace ya no poco tiempo, necesito silencio, estar descansado y, si es posible, solo en casa. Es lo que tiene la edad.

¿Cómo organizas tu tiempo de escritura? ¿Muchos pocos o pocos muchos?

Soy más bien de muchos pocos. Como escritor, soy más de relato que de novela. Escribo conforme a lo que veo, a lo que escucho, la mirada y el oído creo que son fundamentales en el escritos. Todo ello condimentado con alguna fantasía aliñada con elementos directamente tomados de la más estricta realidad y salpimentado frecuentemente con ironía y pinceladas satíricas o burlonas.

El caso de mi último libro editado HAZAÑAS BÉLICAS. RELATOS, puede ser un excelente ejemplo de lo que digo.

Por último, para los jóvenes como yo. Danos algunos consejos para que en un futuro te igualemos en salud y energía.

Bueno, es el caso que he llegado a viejo no sin pasar por algunos apuros y bordes del abismo que no vienen al caso. Como suele decirse, hay que conocer las dificultades y vulnerabilidades propias, conocer cómo anda tu hígado, tus riñones, tu aparato cardiovascular, tus piernas, tus riñones, tu cerebro, tus pulmones, tu tensión arterial, tu glucosa, es decir, ese conjunto del que yo desconozco casi todo y, en función de lo que no voy bien, me cuido más o menos.

Por que consejos, consejos, no suelo darlos, no me gusta darlos. Siempre he pensado que todos somos capaces de equivocarnos sin la ayuda de nadie; por tanto, los consejos sobran.


Como dicen los gitanos en los cuentos de Andreu Martín, ¡Nos volveremos a encontrar! En una librería y con vermú. Muy agradecido por tu atención, Manolo.

Comentarios

  1. Como lector me evado más con el relato y si éste toma elementos de la realidad y los condimenta con ironía, ya es el no va más. Por tanto voy a leer tus hazañas bélicas esperando saborearlas tanto como con la lectura de esta entrevista. Salud y a vivir tanto como las montañas (! Te rofte si male!)

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  2. Me gusta lo que has dicho sobre la libertad de no publicar en editoriales puramente comerciales, que te arrebatan la libertad y el tiempo. Y creo que algo más que eso, pues en muchos casos seguro que el editor le impone a un@ maneras de decir y hasta dónde censurarse.

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