Golpes (Rafael Cobos, 2025)

Obra estilizada que nada a contracorriente en las aguas del sórdido thriller español



De entrada el estreno de esta película, aún antes de verla, me trae una excelente noticia. Ya no se puede dudar de que hay un cine negro en España consistente y exitoso, del que no solo se habla, y casi siempre para bien, sino que triunfa en taquilla. Hoy traigo a colación el cine negro pero también podría hablar de thrillers, películas de acción o de terror que rompen los esquemas habituales de costumbrismo y sencillez que tantas veces hemos visto en el cine español, y que con ambición, se atreven con historias intensas, impactantes. Me atreveré a decir que mirando de tú a tú al cine de cualquier otra procedencia.

Casi puedo escuchar a los últimos de la fila reclamando el protagonismo de veteranos como José Antonio Nieves Conde, Francisco Rovira Beleta, Jordi Grau... Sí, de una u otra manera, más o menos residual, el cine español siempre se ha acercado a los géneros populares. Pero la constancia y la repercusión industrial que se ha conseguido en las dos últimas décadas es algo totalmente novedoso. Solo citaré algunos títulos: Grupo 7 (2012), Modelo 77 (2022), Los renglones torcidos de Dios (2022), La infiltrada (2024)... Muy buenas películas que además, para los espectadores españoles tienen un gran calado y cercanía por hablarnos de nuestra historia reciente. Y esto tiene más miga de lo que parece, porque un país con tan mala relación con el pasado, claramente dividido en dos bandos, y en el que el terrorismo ha tenido tanta presencia, atreverse a romper el silencio es un gesto valiente, diría yo.

Con algunos matices, todo esto aplica a Golpes. Dos hermanos —interpretandos por Luis Tosar y Jesús Carroza— viven escondidos en el monte con su padre. Un momento cercano al final de la Guerra Civil. Una noche acuden a buscarlos. Los milicianos del bando contrario matan al padre... Años 80. Uno de los hermanos es policía nacional y el otro, delincuente especializado en robos. El conflicto está servido.

Rafael Cobos demuestra una interesante vocación de estilo, al filmar una película taciturna, que tiene algunas secuencias de acción y de tensión muy bien conseguidas —me quedo con el tiroteo entre atracadores y pasajero en el interior de un microbús— pero que tiende hacia una atmósfera intimista. En coherencia con este estilo, Cobos nos permite presenciar toda acción de forma detallada y tranquila, con un montaje ceremonioso. La puesta en imágenes de la película también es muy estimulante. Centrada en los actores, pero dejando suficiente aire para que respiren e incurriendo en sugestivos juegos estéticos, como el volumen que crean las sombras en una fachada.

A mi juicio esa estilización y ese reposo genera cierta distancia con la acción y los personajes. Sin duda es una opción arriesgada por parte de Rafael Cobos y su equipo, una forma de nadar a contracorriente en un género, el thriller español, marcado casi siempre por el naturalismo y la sordidez, de Vicente Aranda a Eloy de la Iglesia.

Golpes se presenta como una apuesta singular, un habilidoso reciclaje de materiales nobles, desde las historias recurrentes del Príncipe y el mendigo hasta Entre pillos anda el juego, pasando por el aire silencioso y épico de Heat (1995), el clásico de Michael Mann. No importa que en algunos momentos vayamos un paso por delante de la trama porque en definitiva, se imponen su atmósfera y su sabiduría narrativa.

Atentamente,

Cinéfilo In Black

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